La incertidumbre y el desencanto se han instalado en los jugadores y el cuerpo técnico del Unión Puerto, mediados de junio y sin cobrar los siete últimos meses. Hasta cuándo esa frase de “la próxima semana seguro” o estamos pendientes de…

El grupo se merece un respeto, ellos han cumplido como jabatos en el césped y no han levantado la voz en toda la temporada, pasaron  momentos difíciles pero juntaron  los dientes y lo superaron. Se supieron sobreponer a todo tipo de adversidades, incluso las que les llegaban desde el propio club, como por ejemplo tener que viajar la plantilla en vuelos diferentes, lucir la camiseta del Puerto Cabras fuera de los Pozos en más de una ocasión, no tener segunda equipación y presentarse en el Cotillo con una de color “rosa palo”, un auténtico cúmulo de despropósitos.

El plantel y el cuerpo técnico se han ido por la puerta de atrás, sin despedidas, ni tan siquiera les invitaron a un “asadero”. Michel Brito es el “culpable” de la solidez y camaradería que impera en el vestuario, su trabajo fue tremendo a lo largo de la temporada, pero todo tiene un límite y veremos lo que puede aguantar a la plantilla. En el club nadie da la cara, son incapaces de convocar una reunión e informar de lo que está ocurriendo, van a su bola.

Mientras otros equipos de la categoría han presentado entrenadores, jugadores y diseñan la pre-temporada, el Unión Puerto todavía no ha cerrado ésta, pero no importa, a mediados de julio comenzarán a moverse y con quince días de entrenamiento es más que suficiente, así nos luce el pelo. El Unión Puerto necesita personal, gente implicada, personas que tengan ganas de verdad de trabajar por el club; y si no se consigue, lo mejor es dar un paso a un costado y que pase el siguiente. Un club de Tercera División no puede estar dirigido por dos personas, eso está bien para presentar el Club de la Comedia.

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