Del 24 de julio al 9 de agosto para los Juegos Olímpicos y del 25 de agosto al 6 de septiembre para los paralímpicos. Estas eran las fechas fijadas para Tokio 2020, días que ahora no van a contar con la cita de las citas en el deporte. Este 22 de marzo se conocía que el Comité Olímpico Internacional (COI) aplazaba los juegos del próximo verano e indicaba que se conocería nueva fecha en un mes. Lo pedían todos los estamentos y el máximo organismo de los Juegos ya ha dado el paso.

Tal y como publica el Diario Marca, se manejan varios escenarios para la celebración de los JJOO por parte del Comité Organizador de Tokio 2020, el COI y el Gobierno Japonés.

El primero de ellos es retrasarlos hasta octubre de 2020, una solución a medias ya que canceladas las competiciones clasificatorias, otra de las soluciones que baraja el COI es retrasar los Juegos hasta octubre para que se pudieran celebrar en otras fechas los torneos preolímpicos y que los deportistas lograran sus plazas. Pero esta solución cuenta con varios problemas: la duda de si la crisis del coronavirus estará superada a nivel global para entonces y encontrar fechas adecuadas tanto para esos torneos clasificatorios como para los Juegos Paralímpicos.

Por otro lado aplazarlos hasta 2021 lo que da margen para volver a la normalidad y la mayoría de los partidarios de un aplazamiento se inclinan por el verano de 2021. Un año de margen quitaría presión a los deportistas que han visto arruinada su preparación; daría tiempo a disputarse los torneos de clasificación pendientes, y no es un horizonte tan lejano como para dejar sin sus Juegos a deportistas para los que Tokio van a ser los últimos. Presenta el inconveniente de que es un año donde numerosas modalidades tienen fijados sus Mundiales.
En tercera lugar aplazarlos hasta 2022, y serían unos Juegos más seguros y con mejor calendario. Dado que el problema real para la celebración de los Juegos Olímpicos no es la situación en Japón sino la internacional, retrasarlos dos años implicaría dar más tiempo al control mundial del COVID-19 e, incluso, a lograr una vacuna, muy difícil en menos plazo. Así, no habría mayor problema en cuanto a movimiento de público. Se podrían reprogramar preolímpicos y, además, el verano de 2022 está libre de grandes competiciones, porque el Mundial de Fútbol es en otoño.

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